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Los “infranqueables” cinturones de Van Allen y algunas conspiranoias de las misiones Apolo

El otro día un amigo, con tendencias hacia el pensamiento mágico y conspiranoico, me dijo uno de los argumentos que usan este tipo de gente para negar que el hombre haya ido al espacio ( y mucho menos haya ido a la Luna). O al menos, durante la misión del Apolo 11 (nos olvidamos del resto de misiones Apolo, un total de 22, ¡cómo no! y del resto de los 18 astronautas que llegaron a la órbita lunar y de los 12 en total que pisaron la Luna):

“¡Los astronautas deberían haber muerto por la radiación letal de los cinturones de Van Allen! ¡Su nave espacial habría necesitado una protección de plomo!”

Dejando de lado los amplios conocimientos sobre radiación y medicina que tienen el tipo de personas que lanzan afirmaciones como esta, a las que personas como mi amigo recurren como fuente de información, para retroalimentar sus conspiranoias bajo su lema “La NASA nos miente”, así, en términos generales. Veamos si esto que afirman sobre los Cinturones es cierto o no.

 

Tienen razón en que las misiones Apolo pasaban, de hecho, a través de los cinturones de Van Allen. Una especie de ‘donuts’ invisibles de radiación que rodean nuestro planeta. Si los astronautas debían permanecer en los Cinturones, efectivamente,  serían asesinados por la radiación. La palabra clave es “debían permanecer” y, como veremos más abajo, la cuestión es el tiempo.

Esta gente asume que la NASA no tenía ni idea de lo que hacía y no contó con ello durante su planificación. O al menos eso es lo que se deduce de sus comentarios y explicaciones cuando hablan sobre las misiones espaciales Apolo. Pero sí lo hizo. Los planificadores de las misiones eran muy conscientes de este peligro. Paradógicamente, a estos conspiranóicos les da por olvidarse y contradecirse pues por un lado la mayoría afirman que no hay satélites humanos en el espacio pero por otro dan por sentado que existen los Cinturones de Van Allen. ¿A qué me refiero? Los cinturones de Van Allen fueron descubiertos gracias a que, precisamente, se lanzó un satélite: el 1958 Alpha 1 (conocido como Explorer 1) y tras él otros. El Explorer detectó dichos datos gracias a que incorporaba un contador Geiger. El físico y profesor James Alfred Van Allen, de quien reciben el nombre los Cinturones, colaboró en el diseño de este y  otros satélites Explorer.

¿Qué son los Cinturones?

En términos simples, los Cinturones son las partículas ionizantes de los rayos cósmicos (GCE: Galactic Cosmic Radiation) y del Sol (SPE: Solar Particle/Proton Events) que se quedan atrapadas en el campo magnético terrestre. En lo que se conoce como magnetosfera.

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Estos están formados por dos cinturones de electrones y uno de protones:

  • El interior, formado por partículas (electrones) poco energéticas de 1 a 5 MeV, se extiende de entre 1000km a 5000km de distancia (altitud) mostrando en ocasiones picos energéticos más elevados (de 10 a 100 MeV y a veces superiores a 100 MeV) entre los 2000 y 5000 km llegando incluso a los 12.000 km. Este contiene en su mayoría protones.

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  • El exterior, formado por partículas más energéticas (denominadas como “cinturón de radiación” ) de entre 0,1 a 10 Mev, se extiende de entre unos 15.000 a unos 20.000 km, llegando incluso a los 25.000 km. A la parte más menos energética de este se la denomina “corriente de anillo” y en ella la mayoría de partículas suele ser de 0.05 MeV. Este contiene en su mayoría electrones.

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  • A esto se suma la Anomalía del Atlántico Sur (SAA: South Atlantic Anomaly), formada por protones con energías medias de hasta 10 Mev y que se extiende de entre 36.000 a 67.000 km, con un pico a los 13.000 km.

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Como dato curioso: Además de los cinturones anteriores, también se pudo observar la formación esporádica de un tercer Cinturón, entre medias de los anteriores, que aparece de forma esporádica y con un espectro de electrones con energías entre 4,0 y 5,0 MeV, tal y como explica Francis en su blog (Naukas).

Nota: la ISS se encuentra a aprox. 400 km y los satélites geoestacionarios se encuentran a unos 35.000 km de distancia de la Tierra. La ISS atraviesa, debido al ángulo de su trayectoria superior a 30º el SSA prácticamente a diario (según nuestra medida de tiempo). Por eso las tripulaciones de la ISS sólo permanecen en la actualidad unos seis meses en órbita (salvando alguna excepción). La dosis efectiva media de radiación para los astronautas de las expediciones de la ISS es de unos 0,25 Sv (250 rem), es decir, unos 0,5 Sv/año. Justo el mismo límite para trabajadores expuestos a radiación en España (0,05 Sv/año).

Además de conocer lo anterior, también debe saberse que el flujo de partículas (electrones y protones)  no es constante y que las partículas que presentan menos flujo son las más energéticas.

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¿Se acuerdan del tiempo? El astrofísico y divulgador Daniel Marín, en Naukas, explica con más detalle todo lo anterior y algo muy importante que todo el mundo debería saber, que es cómo afecta la radiación a un cuerpo humano. Y es que el tiempo de exposición a la radiación, sea donde sea, es algo muy importante a tener en cuenta. Si un astronauta recibe 0,25 Sv (25 rem) a lo largo de toda una vida es poco probable que desarrolle un cáncer pero si recibe la misma dosis en media hora, tal y como explica Marín, sus probabilidades se multiplican exponencialmente.

En resumen, para que a un cuerpo le afecte la radiación debe o bien recibir altas dosis de esta o muchas dosis durante un espacio de tiempo elevado. La propia NASA calculó la probabilidad de supervivencia (aproximada) en función de la dosis de radiación (rem) recibida.

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Pero para saber de qué estamos hablando, veamos los sistemas de medida empleados…

Los sistemas de medición

Como habrán podido comprobar, al principio la medida usada para medir la energía de los Cinturones era el MeV (Megaelectronvoltio) y ahora de lo que estamos hablando es de otros sistemas, como el Rad, el Rem, Gray etc.

El MeV no tienen una equivalencia en Rad o Gray ya que el Mev es una medida de energía mientras que esos dos últimos (rad y Gray) son medidas de energía por unidad de masa (en este caso Kilogramos).

SISTEMA EQUIVALENCIA
Rad 0,01 J (julios) / kg de materia
1 rad = 0,01 Gy
Gray (Gy) 1 Gy = 100 rad
Rem 1 rem = 1 rad
1 rem = 0,01 Sv
Sievert 1 Sv = 100 rem

Conociendo estas equivalencias:

100 Rad = 1 Julio por Kg = 6,2415 x 10 12 MeV por Kg.

O sea, que 100 Rad equivalen a 6,2 billones (6.241.500.000.000) de MeV por Kg. Lo que significa que 1 MeV por kg equivale a menos de 0,0000000000160218 rad por kg.

Incluso si nos vamos por lo alto, unos 100 MeV por kg equivaldrían a 0,00000000160218 rad por kg

Nota: a los sistemas de medición de radiación también se les suelen incorporar una m o una M, dependiendo de si son “mili” o “Mega”, respectivamente. Ejemplo:

  • mGy, milligray: 10−3 gray
  • MGy, megagray: 106 gray

El Rad fue sustituido con el tiempo por el Gray y el Rem por el Sievert, pero las misiones Apolo (realizadas entre los años 60 y 70) usaban esos primeros métodos.

Para que os hagais una idea de a qué equivale recibir una dosis de radiación, tal y como explica Marín:

  • A lo largo de un año todos recibimos, de las fuentes “naturales” de radiación (incluidos lo rayos cósmicos), unos 2 – 5 mSv  (0,3 – 0,5 rem). La media mundial es de 2,4 mSv/año.
  • Una radiografía típica nos proporciona una dosis equivalente de 0,1 mSv  (0,02 rem)

Sabiendo cuanto afecta la radiación a según qué órganos (algunos se ven más afectados que otros) y el tiempo de exposición a determinadas dosis se pueden establecer los cálculos necesarios para saber qué tiempo de exposición es más peligroso que otro (véase la tabla inferior).

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¿Qué se hizo en las Misiones Apolo?

 

Para los conspiranóicos todo, por lo visto, resulta demasiado complicado si es para alegar que no se pudo realizar algo, o demasiado simple si es para medir la inteligencia de su conspirador favorito: en este caso la NASA.

¿A qué me refiero? Pues a que por una parte infravaloran a la NASA alegando que esta no hizo lo que estaba en su mano (a pesar de que conocía todos los datos): bien protegiéndose de la radiación (para así poder afirmar que tuvo que ser imposible que esta pudiera enviar gente al espacio) o bien exagerando los datos y las consecuencias, además de omitiendo ciertos detalles, para que así su historia cuadre mejor. Tambien suelen rebajarla, dadas las premisas que ellos mismos establecen, a un grupo de novatos que engañan pero luego son incapaces de manipular imágenes. Mientras que, por otra parte, elevan a la misma agencia al nivel del supervillano que lo controla todo.

¿Como cuales? Pues omitiendo que la NASA sí se preparó para dichas misiones mediante varios procesos que pueden resumirse en varios puntos.

1º- Preparar equipos de medición

Incorporando sensores a las naves como el VABD (Van Allen Belt Dosimeter).

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Proveyendo de dosímetros PRD (Personal Radiation Dosimeter) a cada astronauta.

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Al cual se le sumaban tres dosímetros pasivos en pecho, muslo y tobillo.

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Y además un medidor de radiación portátil, el RSM (Radiation Survey Meter)

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2º.- Planear la misión y los tiempos

 

La NASA había puesto, como previsión, el límite de radiación para las misiones Apolo (de unos diez días de duración) que, aunque era más elevado que el actual, se consideraba dentro de los límites aceptables para dicho plan: en 400 rad (4 Gy) para dosis absorbidas en piel y 50 rad (0,5 Gy) en órganos internos (hematopoyéticos).

  • El Apolo 11 se lanzó el 16 de julio de 1969 a las 13:32:00 UTC y alunizó el 20 de julio de 1969 a las 20:17:40 UTC. Poco más de 4 horas.
  • Estuvieron sólo 2 h 31 min 40 s haciendo actividades extravehiculares (EVA: Extra Vehicular Activity).
  • Estuvieron en la Luna 21 h 36 min 20 s.
  • Y amerizaron el 24 de julio de 1969 a las 16:50:35 UTC.

O sea, que la Misión Apolo 11 duró exactamente 195 h 18 min 35 s, lo que equivale a apenas 9 días. Ni si quiera llegó al tiempo límite de radiación previsto.

Ya vemos que el argumento del tiempo, en lo que se refiere a la exposición de radiación, ya flojea bastante. Pero sigamos con algo relacionado en cierta medida con el tiempo. Más, si cabe, cuando se sabe que los astronautas debían anotar las dosis de radiación recibidas durante la misión y comunicarla cada 12 horas a Houston.  Aquí tienen la media de todas las misiones Apolo:

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3º.- Elegir la ruta por donde el flujo de partículas tuviera un menor impacto

Como ya hemos explicado, el flujo de partículas no es constante, ni siempre alcanza los picos, ni en todo él se encuentran flujos de partículas muy energéticas. Conociendo esto, además se calculó incluso por donde, del famoso Cinturón, debía atravesar la nave para así reducir el tiempo de exposición. Tiempo que fue de 30 minútos.

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Pueden ver la trayectoria exacta desde un artículo escrito por Robert A. Braeunig, un ingeniero de cohetes que usó todos los datos de la NASA para establecer la trayectoria exacta de la Misión Apolo 11, dando como resultado lo que pueden ver en la representación de la imagen superior: las misiones Apolo pasaron todas por los márgenes superiores de los Cinturones de Van Allen.  Durante este tiempo, los astronautas no recibieron una dosis de radiación peligrosa. Y es que esta malvada NASA tiene la maldita costumbre de ofrecernos todos los datos de sus misiones, haciéndonos complicado el elaborar conspiraciones absurdas acorde con nuestros escasos conocimientos ¿eh?.  Lo digo porque todos los datos pueden verse desde el Lives Science Data Archive de la propia NASA: una enorme base de datos con todas las misiones de esta agencia.  Así podemos ver, también, que la NASA, que según estos conspiranoicos oculta información (no saben porqué), nos muestra incluso los exámenes médicos de las misiones Apolo. Y no, pese a las concusiones falaces de este tipo de magufos, el resultado fue que estos temidos Cinturones de radiación sólo contribuyeron en cada misión con 1 mGy (0,1 rad). Tal y como se predijo gracias a las mediciones de los satélites anteriores y los cálculos que los científicos de la NASA tuvieron que realizar para así poder enviar hombres al espacio.

En el informe que  NASA emitió titulado Apollo Experiencie Report – Protection Against Radiation en 1973 esta explicaba que ya contaron con los Cinturones y cual fue la solución por la que optaron:

El problema de la protección contra la radiación natural de los cinturones de Van Allen fue reconocido antes del advenimiento del vuelo espacial tripulado. La solución simplificada es permanecer bajo los cinturones (debajo de una altitud de aproximadamente 300 millas náuticas) mientras se está en la órbita de la Tierra y atravesar los cinturones rápidamente en el camino al espacio exterior. En realidad, el problema es algo más complejo. Los cinturones de radiación varían en la altitud sobre varias partes de la Tierra y están ausentes sobre el polo norte y sur magnéticos. Una parte particularmente significativa de los cinturones de Van Allen es una región conocida como la anomalía de Atlántico Sur. Sobre la región del Atlántico Sur, el campo geomagnético atrae partículas más cerca a la Tierra que en otras regiones del globo. La inclinación de órbita de una nave espacial determina el número de pasadas realizadas por día por esta región y, así, determina la dosis de radiación que acompañará a esas pasadas para establecer una altitud  y proteger la nave espacial.

¡Maldita NASA! ¡Y malditos expertos en radiación! Si no existieran, los magufos no tendrían que negar que: sabiendo cuanta radiación hay, qué flujo de partículas hay, donde más hay y cómo afecta esto a la Biología, se puede saber cómo minimizar el impacto trazando una ruta más idónea.

4º.- El blindaje de la nave

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Otro de los argumentos dentro de las afirmaciones de estos conspiranoicos es el del blindaje necesario. Aseguran que “como las naves eran de aluminio este era malo malísimo y hubieran necesitado un blindaje de plomo para atravesar la radiación de los Cinturones”. A esto le añaden datos como el grosor del aluminio que según ellos tenía la nave o el necesario, también según ellos, que hubieran necesitado o alegatos sobre la radiación del Cinturón que, como hemos visto, no toman en cuenta todos los datos.

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La Misión Apolo 11 contaba con dos módulos unidos que, una vez llegada a la zona predeterminada, se separarían:

  • El Módulo de Mando (CSM)

Este contaba a su vez con dos módulos: el Command Module (CM) y el Service Module (SM)

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Veamos primero cómo de protegido estaba el Command Module

Apolo Modulo de mando

La mayor parte del tiempo, los astronautas de las Misiones Apolo, permanecían en él. Por supuesto, la maldita NASA tiene (como dije) la costumbre de mostrar datos técnicos. Así, por ejemplo, podemos ver cómo era un módulo CSM del Apolo y saber que:

Apolo Modulo de mando 2El CM consiste en dos estructuras básicas unidas una a la otra: la estructura interior (la carcasa de presión) y la estructura externa (el escudo de calor).
La estructura interior es una construcción de emparedado de aluminio que consiste en una piel interior soldada  de aluminio, adhesivamente vinculada a la hoja de la cara principal y externa de aluminio apanalada. El grosor del panal varía de aproximadamente 1 – 1/2 en la base a aproximadamente 1/4 de pulgada en el túnel de acceso avanzado.
Esta estructura interior (básicamente el compartimento de equipo o tripulación) es la parte del módulo que está presurizada y contiene una atmósfera.
La estructura externa es el escudo de calor y está hecha de acero inoxidable soldada al panel soldado entre hojas de aleación de acero similares. Esto varía en el grosor de 1/2 pulgadas a 2-1/2 pulgadas.
La parte del área entre las carcasas internas y externas está llena de una capa de aislamiento fibroso como protección al calor adicional.

Apolo Modulo de mando 3El interior del módulo de maniobra y mando debía ser protegido del entorno extremo (del medio ambiente) con el que se encontraría durante una misión. Esto incluía el calor del lanzamiento (hasta 1200°F), el frío de espacio y el calor de los rayos directos del sol (sobre 280 ° bajo cero sobre el lado que afronta lejos del sol y 280 ° sobre cero al otro lado), y lo más crítico – las temperaturas intensas de entrada (sobre 5000°F).

Además, tanto el CM (donde se encontraban los astronautas) como el SM, contaban con una protección extra interior:

Los paneles de protección son montados por todas partes del interior del módulo de servicio (SM) y mando (CM) como una protección adicional para el equipo de nave espacial. Los paneles están hechos de aluminio con un grosor que varía que varía y son usados para cubrir el cableado y el equipo y para allanar las superficies irregulares de la cabina. Los paneles previenen que se afloje el equipo o los escombros que puedan entrar en las grietas de la nave espacial durante la preparación para el vuelo. Estos también ayudan a suprimir el fuego sellando áreas y protegiendo las partes críticas del daño durante el trabajo por el personal de tierra.

 

  • Módulo Lunar (LM) El también conocido como L.E.M., (Lunar Excursion Module) estaba formado, a su vez, por dos módulos: uno de descenso y otro de ascenso (compuesto por la central de mando y la cabina de la tripulación, además del cohete). Como expliqué anteriormente, la mayor parte del viaje (sobre todo la parte durante su paso por los Cinturones) los astronautas no se encontraban en este Módulo Lunar (LM).

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Estos dos módulos (descenso y ascenso) descendían (alunizaron) unidos hasta que, al finalizar la misión, el módulo de ascenso se impulsara para abandonar la Luna.  Y no. Pese a la falacia de hombre de paja que algunos conspiranoicos sostienen alegando que fue un montaje porque en las imágenes “falta la bulla del motor y faltan la llama y el humo del propulsor”, lo cierto es que la falta de una atmósfera con oxígeno hace que sea imposible se produzca una llama y con ello el humo. Lo que sí que puede verse, y se vió, es lo que se grabó en la misión Apolo 17.

 

5º.- Y aun así…

Aunque las dosis de radiación entraron dentro de los parámetros, es obvio que sí recibieron ciertas dosis que aumentaron las probabilidades de sufrir enfermedades. En un estudio titulado Apollo Lunar Astronauts Show Higher Cardiovascular Disease Mortality: Possible Deep Space Radiation Effects on the Vascular Endothelium. en el que se analizaban los efectos de la radiación producidos en la magnetosfera para elaborar la probabilidad de sufrir una enfermedad cardiovascular, los resultados mostraron que no hubo diferencias en la tasa de mortalidad por enfermedades cardiovasculares entre los astronautas que no realizaron vuelos al espacio (9%) y los que realizaron misiones a una órbita terrestre baja o LEO (11 %). Sin embargo, la tasa de mortalidad CVD entre los astronautas de las misiones lunares Apolo  (43%) fue de entre 4 a 5 veces mayor que en los que no volaron y los astronautas que realizaron las misiones LEO.

Los viajes al espacio tienen efectos debido a la radiación, sólo que no son las exageraciones que magufos/conspiranoicos realizan como cuando lanzan los supuestos como “si realmente hubieran ido al espacio…”. De hecho, en otro estudio titulado Radiation exposures during space flight and their measurement. que revisaba los datos de exposición a la radiación de las misiones realizadas tanto por EE.UU como por la URSS, se concluía que el factor de calidad efectiva (QF) para las orbitas cercanas a la Tierra y/o el espacio libre se estimaba entre 1,5 y 5,5, respectivamente. Concluyendo que la protección completa contra los rayos cósmicos galácticos no parece práctica debido a las limitaciones de peso de la nave espacial.

 

Conclusión

Pese a la repetición falaz que algunos “amigos del misterio” o de “lo desconocido” afirman sobre estos Cinturones que son “infranqueables” (ver ejemplo con la web y canal de Youtube de J. L Camacho, Mundo Desconocido), lo cierto es que estos vendedores de conspiraciones necesitan necesariamente el uso de datos falsos y la omisión y selección de aquellos datos que más les interesan (lo que se conoce como sesgo de confirmación). Además  del uso de afirmaciones que no evidencian (axiomas) y el uso de ad hominems para defenderse de quienes prevén les criticaran por las afirmaciones que realizan. En el caso de J. L . Camacho, por muchas veces que este repita que el Cinturón “es infranqueable” esto no lo hace más cierto. Sobre todo, si no explica o desconoce los datos anteriormente expuestos aquí (ver imagen inferior con una captura de pantalla de uno de sus vídeos).

 

 

Para empezar, Camacho ha necesitado inventarse los datos, como puede verse en la primera imagen (en la segunda directamente descontextualiza basándose en sus propios datos), alegando que en el Cinturón interior se produce más radiación, muchísima más radiación, de la que arroja ninguna fuente (incluida la propia misión Explorer).  No sólo eso sino que afirma que en el cinturón interior se produce ¡un flujo de radiación que va desde los 100 Mev hasta los 400 Mev!! ¿De donde saca los datos? Probablemente de su imaginación, pues los necesita para poder sostener tan reiteradamente que dicho Cinturón es… ¡repitan conmigo!…

De entre los datos que omiten conspiranoicos como Camacho está el que:

1º.- Que el flujo de radiación oscila y no es siempre el mismo (ni mucho menos uniforme).

2º.- Que las ocasiones en las cuales las partículas son más energéticas suceden cuando se producen vientos solares (SPE). La más alta registrada se produjo el 23 de febrero de 1956: se estima que la dosis fue de 25 g / cm2 y estuvo en el orden de 50 rad.

3º.- El tiempo de exposición a la radiación.

Cuando Camacho afirma, sin pudor alguno, que para poder atravesar el Cinturón interior ¡hace falta una coraza de unos 100 cm y 143 cm de plomo de grosor! lo hace, probablemente, partiendo de los datos que él mismo se inventa (sin mostrar de donde los extrae). Según los datos, que fueron publicados en un estudio, Estimates of radiation doses in space on the basis of current data, la dosis total de ionización de la radiación cósmica galáctica de bajo nivel en el espacio libre, tal y como se estima, es incluso en los años mínimos solares equivalentes a menos de 50 rem/año o 1 rem/semana.

La masa de un blindaje hasta 80 g / cm2 no reduciría la dosis de ionización pero protegería contra partículas pesadas ionizadas primarias y secundarias, lo que reduciría la dosis biológica. El flujo de protones enérgicos en la zona de intensidad máxima del cinturón interior de Van Allen es de, aproximadamente, cuatro órdenes de magnitud más alto, y su energía y el poder de penetración, desde luego, más abajo. Un escudo de 25 g / cm2 reduciría la tasa de dosis de 20 rad / hora bajo 2 g/cm2 a 5 rad/hora. Estas tasas de dosis de protones y también de electrones y radiación X  protegidas con algún blindaje de algunos g / cm2 de material de número z bajo no constituirán un peligro de radiación para vuelos directos a través del cinturón interior y exterior en unas dos horas. El permanecer dentro del máximo del cinturón interior durante dos días sería, sin embargo, conducir incluso dentro de 25 g / cm2 profundidad de blindaje exterior y el propio cuerpo a una dosis de 200 rad que está en el límite permisible.

Los astronautas de la misión Apolo, como ya expliqué, sólo estuvieron 30 minutos en los Cinturones en un momento en que el flujo energético era bajo.

De los que directamente se inventa y/o descontextualiza sin explicar:

1º.- Afirma que en el anillo interior se producen hasta 400 MeV.

2º.- No explica qué es la radiación, qué es el espectro electromagnético y las diferencias entre radiaciones ionizantes y no ionizantes.

3º.- No explica qué es un electronvoltio, qué mide y para qué se usa este sistema de medida.

La única forma en que un conspiranóico es capaz de sostener una afirmación es o bien contando medias verdades (una forma sutil de manipulación) o directamente bajo la mentira más descarada. Puesto que siempre habrá algún necio que les crea sin más, la venta de libros, DVDs y conferencias está siempre asegurada.

Libro de JL Camacho, el iluminadoLibro de David Pacerisa

Lo irónico es que quienes les creen les exigen menos evidencia de la que luego exigen al resto.

Para saber aun más…

Explorer 1, NASA. (Historia de la construcción del Explorer 1)

Van Allen Probes Mark First Anniversary with New Discoveries and New Investigations (NASA)

Unit Conversión Factors (Plexus Scientific Corporation)

Acute Radiation Syndrome: A Fact Sheet for Clinicians (CDC)



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Un simple ciudadano que se interesa por aquello que le afirman y que, por costumbre desde hace ya años, lo comprueba y analiza.

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2 comments

  1. O.K. vamos a pensar que todo fue un montaje, entonces ¿¿¿que fue lo que los radioaficionados de todo el mundo (algunos incluso astronomos ) que tenian receptores UDF  con antenas DIRECCIONALES apuntadas a ¡LA LUNA! , oyeron??? , si esos minutos que no se oyen en la transmision oficial,  Armstrong asombrado decia o casi gritaba  ¡¡¡ Sr. ESOS BEBES ERAN ENORMES!!!  y ¡¡¡¿¿¿ DE QUE SON ESAS HUELLAS???!!! , ¡¡¡¿¿¿ ESAS NAVES ESTAN ESTACIONADAS AL OTRO LADO DE AQUEL CRATER???!!! y  !!!ESTAN AQUI EN LA LUNA Y NOS ESTAN VIENDO!!!  hay un librito que se llama Alternativa 3 donde estan las transcripciones completas y como el operador de la nasa les pide que "por favor" cambien de frecuencia  "O.K: SELECCIONEN JEZABEL…JEZABEL y VAYAN A TANGO, REPITO TANGO, JEZABEL… " si realmente fuera una mentira o un fraude, los astronautas no hubieran estado tan asustados, de hecho en Alternativa 3 se narra que los lideres de rusia y estados unidos usaban la luna como transbordo y aterrizaron en marte en 1962, y se llevaron a varios humanos modificados para usarlos como zombies para los trabajos pesados, si pueden echenle una ojeada y luego comentan?

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