Ojo Crítico

No, Franco no creó los pantanos

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No, Franco tampoco creó y planificó los pantanos. Al igual que con la mayoría de mitifiaciones franquistas, obra de la propaganda empleada por la dictadura durante décadas, la proclama repetida hasta la saciedad que hemos escuchado de nuestros padres y de los nostálgicos de la dictadura, los pantanos no fueron obra de Franco.

La planificación de estos comenzo a gestarse con el Plan de 1902 y a programarse en 1932 (P. N. de O. H. de 1933), tal y como se recuerda desde este artículo en la web del Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDES) del Ministerio de Fomento:

Este Plan es el primer reflejo de un planteamiento a nivel nacional, integral, del análisis de los recursos hídricos. Fue dirigido por Manuel Lorenzo Pardo y elaborado en el Centro de Estudios Hidrográficos. En este Plan, nunca finalmente aprobado, se abordan de manera conjunta los problemas hidrológicos nacionales, basándose en las diferentes realidades de las cuencas hidrográficas y tomando en consideración cuestiones no solamente hidrológicas, sino también geográficas, climáticas o económicas. Podría calificarse este Plan como la cristalización, tras un período de estudio técnico, racional y eficaz, del afán regeneracionista y la superación del Plan Gasset (1902) y sus actualizaciones, que podrían calificarse como la primera consecuencia de ese mismo espíritu.

El Plan, que fue presentado a las Cortes en mayo de 1933, fue editado en noviembre de ese mismo año para su mayor difusión y para facilitar su discusión. Constaba de tres tomos, el primero de los cuales, además de la Exposición General, realizada por Lorenzo Pardo y que es lógicamente el núcleo del Plan, contiene sendas presentaciones (pdf 4,39 MB) de Indalecio Prieto, ministro del ramo en el momento de la presentación del Plan, y de Rafael Guerra del Río, su sucesor en la cartera a partir del 12 de septiembre. En el segundo tomo se encuentra el estudio geológico que le da título, debido a Clemente Sáenz García, y además diversos antecedentes oficiales y recopilaciones de datos. En el tercer tomo se encuentran el Estudio agronómico debido a Ángel Arrúe Astiazarán y el estudio de Joaquín Ximénez de Embún titulado La repoblación forestal en sus relaciones con el régimen de los ríos.

Comienza el Plan con un análisis histórico que se orienta fundamentalmente al Plan de 1902, pues es al que se reconoce una intención planificadora, ya que las iniciativas de 1909, 1916 o 1919 son meras correcciones o actualizaciones que no tocan la sustancia del plan inicial.

Todos el contenido de los tres tomos del Plan Hidrológico Nacional e incluso una digitalización de los mismos los pueden ver haciendo clic en los enlace citados y también directamente desde este otro enlace.

También pueden ver una digitalización del Estudio del Plan Nacional de Obras Hidráulicas de 1934 desde este enlace hacia la web de Fomento.

De lo que pretendía el gobierno de Indalecio Prieto, cuando este dijo en un discurso en Alicante que la política hidráulica “no debía ser ni de un partido, ni de un Gobierno, ni de un régimen; la política del agua debe ser de Estado, al margen de los vaivenes electorales” a lo que después hizo el régimen de Franco durante su dictadura, además, hubo todo un trecho.

Si a España no le venía bien una cosa para combatir la sequía que venía arrastrando desde mediados del siglo XIX era una derecha fascista más pendiente con sus “cruzadas” para acabar con la democracia mediante 7 golpes de Estado. Algo que se puede observar en el artículo El impacto de la sequía en la política hidráulica española desde 1850 a 1975. Algunos datos sobre el pantano de los Barrios de Luna (León), de Carlos Junquera Rubio. Años después tras el penúltimo golpe (sí, el de 1936 no fue el último) este problema se había acrecentado aún más, así que al dictador no le quedó otro que ejecutar dicho Plan. Eso sí, a su manera: publicándolo como uno de sus logros en los noticiarios del NO-DO…

…y empleando esclavos como mano de obra. Historia real, excesivamente documentada y bastante nauseabunda que se recoge, para desgracia de los franquistas, fascistas y blanqueadores del fascismo, que por desgracia a este país aún le toca por padecer, en distintos medios como ElPlural, Público, elDiario.es, ElPais, Hipertextual, etc. o libros como Los esclavos de Franco de Rafael Torres Mulas o Esclavos por la patria: La explotación de los presos bajo el franquismo de Isaías Lafuente, entre otros.

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